Las navidades se acercan, y con ellas, los fantasmas

Turrones, luces instalándose, frío, lluvia, viento gélido, poca luz, noches interminables… son señales inequívocas de que la Navidad está muy cerca. Para muchos, una temporada entrañable en la que acercarse de nuevo a la familia y para otros un suplicio que odian tener que pasar todos los años.

Para el sector aeronáutico la Navidad es como… una de cal y otra de arena (aunque sigo sin saber cual es la buena). La gente que vuelve a casa tiende a usar más el avión para evitar atascos, mal estado de las carreteras y la oscuridad que a partir de las 6 de la tarde se cierne sobre cualquier punto de las latitudes en las que nos movemos normalmente, pero con este aumento de pasajeros vienen detrás, escondidos entre maletas y entre mostradores de facturación, los fantasmas de cierta gente que siempre parece estar descontenta en ciertas fechas señaladas.

El año pasado me acuerdo perfectamente de las 3 horas que se chupó un compañero el día 24 de diciembre esperando a que llegara el último avión del día para irse corriendo a casa, donde le esperaba su familia y una cena caliente. Pues bien, llegó tarde y se perdió la mayor parte de la noche porque de Canarias al norte de la península, debía haber unas megatormentas por las que fue retrasado el vuelo esas 3 horas. Al preguntarle al piloto, no entendía el retraso pues con los mapas significativos y el radar del avión delante, no se veía absolutamente nada.

3 horas… 180 minutos que una persona roba, quita, secuestra a alrededor de 168 pasajeros, 6 tripulantes, gente de mantenimiento, coordinación, lost&found etcétera porque se lleva mal con su empresa. Olé los cojones de la gente. Realmente no sé cómo algunos nacen, porque para salir de su madre con los cojones tan grandes y tan cuadrados hace falta que una sea flexible de narices. Escenas como esa se repitieron a menudo, pero no salieron en la prensa. Este año ya empiezan los tira y afloja entre AENA y sus empleados, los menos de 2400 controladores aéreos que tiene en nómina. Me da exactamente igual quien tenga la razón; es más, no quiero ni saberlo. Paso. Me niego. Estoy harto.

Resulta que ahora, y sorprendentemente cerca de fechas navideñas, 4 controladores aéreos no pueden ir a su trabajo porque han sobrepasado las horas máximas de actividad al año. Sin avisar, sin decir nada a nadie, no van a trabajar porque se han pasado de actividad, cosa que oye, si yo fuera ellos tampoco iría puesto que se me puede caer el pelo si me pillan. El problema es que aquí hay falta de previsión o falta de aviso por parte de los ATC que puede y sólo puede, se han callado este dato hasta que le ha estallado a AENA en la cara. Según Aviación Digital, ese medio tan imparcial y tan objetivo que se cree que corta el bacalao y que nos tiene a todos manipulados, “los ATC avisaron hace 4 meses a la autoridad correspondiente de este hecho”, pero como dicen, “nadie ha hecho nada”. Después empiezan a decir paridas y que si el señor cual tiene que dimitir y que el Ministro por supuestísimo también, que es el único que nos ha plantado cara y nos ha hurgado en el paquete, así que no nos mola. Pero claro, no hemos leído la palabra clave en el texto de AD: “safety”. Hombreeeee, no podría faltar esa palabra en un artículo en el que ATC + AD sean igual a 1.

Toca leer ahora la otra parte, la de AENA. Ni corta ni perezosa, saca un comunicado de prensa soltando que un ATC se ausentó sin justificación a un turno de tarde en el aeropuerto de Santiago de Compostela, alegando que había superado las horas máximas al año, desmintiendo esto AENA. Según el ente, es rotundamente falso que se haya pasado de horas y que tomará las medidas oportunas, administrativas y demás. Sin pararse en eso, siguen soltando la de que en Santiago “están entorpeciendo la formación de 7 ATCs que resultarán ser el apoyo necesitado”. Según AENA, había dos ATCs mayores de 57 años certificándose en ese área de España, pero uno desistió por las presiones de sus propios compañeros. Los otros 5, trasladados de otros puntos del país, están siendo boicoteados y presionados fuertemente para que no terminen su certificación y en diciembre no haya ATCs en Galicia.

Tomad  y leed, que este es el texto: Nota de Prensa – AENA

Uno se para y piensa. Analiza. Sopesa. Intenta entender a las dos partes, desgranando las mentiras que se puedan haber vertido unos y otros para salir fortalecidos. Yo sigo sin ver nada entre tanta mierda… porque lo que se lee no es más que eso, un mojón de caca estirado con forma de letras románicas. Vamos a ver… sólo (sí, soy un rebelde y me niego a aceptar la nueva parida de al RAE) siendo cierto un 10% de lo que he contado, a mí me parece que es para prender fuego tanto a un bando como a otro. ¿AENA no puede preveer que se pasen de horas? ¿AENA es tan poco previsora? ¿Y los ATC realmente han avisado? ¿Si han avisado… quiere decir que lo de que están presionando a sus compañeros es mentira también? Porque como llegue a ser verdad es de mala persona, mal compañero y de un hijoputismo bestial. No hay duda de por qué están más solos que la una (o huna, buscando todavía a Atila), porque si realmente son tan desgraciados de presionar a sus propios compañeros, que el último apague la luz al salir. AENA dice que un ATC ha decidido echarse atrás en su reincorporación en Santiago… me gustaría saber el por qué, cosa que quedará más escondida que el Área 51 y las operaciones de los “chacales”.

Pero, desde fuera, eso no importa. ¿A qué pasajero le importa eso? ¿A qué azafata, a qué piloto, a qué técnico de mantenimiento, a qué TOAM, a qué guarda de seguridad, a qué agente de facturación le importa nada los problemas que cuatro pelagatos tienen con otros tantos? Están tan cegados en su lucha bilateral que no se paran a ver el daño colateral (buen eufemismo…) que están creando, sobre todo en estas fechas. Puede que muchos simpaticen con el Grinch, pero eso no da derecho a nadie a secuestrar el tiempo de la gente. No sé si se hace porque se puede o por tocar las narices al personal, pero los ATC creo que no se dan cuenta de que con esto sólo perjudican a ciertas compañías que son los que, casualmente, dan de comer a la mano que les da de comer a ellos, esto es, sus clientes. Llegará un día, y espero que sea pronto, en el que las aerolíneas, hartas de perder pasta por culpa de AENA y sus gamberros (las demás pérdidas son culpa de incompetencia de gente dentro de las propias cías), planten cara y manden a la mierda de alguna forma a tanto fantoche suelto por oficinas y aeropuertos, que no se da ni cuenta de que en esta lucha paupérrima y estéril nadie, absolutamente nadie, gana nada y sin embargo, los de siempre, los pasajeros y los clientes, a aguantar retrasos o cancelaciones en estas fechas tan señaladas.

Señores, abran los ojos y dejen de ser tan capullos y tan engreídos y orgullosos. Bajen de arriba y pongan un pie en la plataforma o súbanse en un avión retrasado que llegará 180 minutos tarde a su destino, jodiendo las cenas de más de 180 personas un día como el de Navidad a ver si les quedan ganas de “luchar”. Parece mentira que sólo sepan hacer eso, tocar los mismísimos de la gente, y me da pena y vergüenza que esto pase a estas alturas en un país al que no se le ha dejado avanzar jamás. Desde tiempos inmemorables a España se le ponen trabas siempre que asoma la cabeza hacia el progreso, y tenemos tan metido eso en nuestra cultura, que nosotros mismos nos ponemos palos entre los radios. La aeronáutica es símbolo de avance, de superioridad tecnológica y de bonanza, pero se está convirtiendo en un montón de problemas, de gente subida a la parra y de pasajeros quejicas que desgraciadamente cada día tienen más y más razón.

Se están cargando la aviación en España, por si no estuviera suficientemente mal de por sí sin ustedes, aunque creo y tengo fe en que algún año no veré en las noticias ningún problema por parte de nadie. Puede que ese mundo sea rosa y las casa estén hechas de chicle y golosinas, pero qué queréis que os diga… ¿no sería eso justo con todo el mundo? De sueños se vive, así que para el año nuevo lo único que pediré es que dejen de ser tan infantiles y que se den cuenta de que tienen pelos rizados en los bajos, para que se sienten y lleguen a un acuerdo, dejando a los demás respirar tranquilos. Es su problema, pero las consecuencias, las pagamos nosotros.

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